MHI (Medicina Holística Integrativa)

Qué es?

La medicina holística integrativa (MHI), son una serie de terapias complementarias , que se basa en los poderes de sanación naturales del organismo, las formas en que los tejidos interaccionan y la influencia del medio ambiente. Emplea tratamientos tanto modernos como tradicionales. Al ser humano se le considera como una unidad: cuerpo, mente y espíritu. El enfoque pretende tratar al paciente y no a su enfermedad.

Su objetivo es llegar a un estado de salud óptimo, en el que se previenen y se tratan las enfermedades.

En esta medicina, la persona es un individuo que enferma por un desequilibrio físico, emocional, espiritual, energético, social y ambiental. Por ende, la curación llega de forma natural cuando se equilibran estos aspectos, por lo tanto el médico es un guía y mentor del paciente.

El objetivo principal de (MHI) es la salud óptima. Esto quiere decir que todas las partes de nuestro cuerpo y mente funcionen en su nivel óptimo y en equilibrio, estando por ende completamente vivos. Además, la (MHI) se centra en el amor como poder curativo, considerándolo el más potente de todos.

Desde esta práctica se considera al ser humano en su totalidad, para así tratar no solamente a las enfermedades por sus síntomas sino por los factores causales personales de cada paciente. Los profesionales en (MHI) intentan que el propio paciente sane por su cuenta, ya que se considera que todas las personas tienen un poder sanador innato.

La (MHI) no rechaza a la medicina tradicional, más bien todo lo contrario. En ocasiones se utilizan tratamientos tradicionales, medicamentos y cirugías, pero también se acompañan de actividades complementarias y cambios en el estilo de vida.

Además, se valora muchísimo la relación entre el médico y el paciente, que se considera fundamental en la medicina para entender, comprender y complementar los puntos de vista de ambas partes. Consideran que cada cosa que sucede es una forma de aprender.

Con la utilización de diferentes tratamientos que se ocupen del cuerpo, la mente y el alma, el paciente puede llegar a un estado de bienestar total, y no solo de la salud de una parte de su cuerpo. Esto se debe a que muchos Médicos Holísticos Integrativos consideran que la mayoría de las enfermedades tienen una causa subyacente que a menudo no se trata mediante la medicina tradicional.

La (MHI) tiene sus raíces en tradiciones antiguas de curación. Fue promovida por personas como Platón o Sócrates, así como también por Hipócrates. Pero fue recién en 1926 cuando se acuñó el término holismo por Jan Christiaan Smuts, aunque el punto álgido de esta metodología se dio en la década de 1970.

Ser Médico Holístico Integrativo, significa tener una preparación especial y una mente abierta, para analizar y entender al ser humano en su totalidad, el cuerpo, la mente y el espíritu. Los grandes maestros de todas las civilizaciones (incluso a. C.), han llegado a la humanidad con técnicas muy precisas para el tratamiento de las afecciones del ser humano. La palabra “holística” viene del griego “holos” que significa “Completo”. La tarea del Médico Holístico Integrativo es, mediante la observación previamente entrenada y por medio de una consulta, el descubrir y solucionar los conflictos y problemas que afectan al paciente, y llevarlos a un estado de armonía, equilibrio y salud.

El diagnostico holístico es una condición importante para una sanación completa.

El Médico tiene en cuenta a la persona también con su entorno de vida. Pues muchas enfermedades tienen los mismos síntomas, pero en cada persona puede haber de fondo otras causas.

El escuchar atentamente cuando el paciente describe sus síntomas y la historia de su enfermedad es para el Médico lo más importante. Así se manifiestan claramente las circunstancias de la enfermedad que con frecuencia es el paciente mismo el que las establece y expresa. Al finalizar la prueba de diagnóstico el Médico establece junto con el paciente el plan de terapia a utilizar.

Por lo tanto con la (MHI) se ayuda a sanar Cuerpo, Mente y Éter, considerando al ser humano como un individuo integral, y no como un paciente, un enfermo o un número de expediente más.

Desde hace cientos de años venimos repitiendo las palabras de Aristóteles “Mente sana en cuerpo sano”, pero no hemos prestado atención al problema de formar el cuerpo-mente, el instrumento que tiene que ver con el aprendizaje y el vivir.

El cuerpo: comprende todos los órganos y sistemas que lo componen, se refiere a todas las partes físicas del ser humano. En esta área se recomiendan los tratamientos naturales a base de plantas, verduras y frutas, para desintoxicar el organismo, purificarlo de todos los depósitos acumulados durante mucho tiempo, ya sea por falta de cuidados, mala alimentación o falta de conocimiento, y adicionar nutrientes al cuerpo con todas las vitaminas, minerales y aminoácidos necesarios para regenerar y mejorar la salud.

 

La mente: contiene todas las emociones, carácter y actitudes. Sabemos bien que todas las afecciones se originan desde la mente por stress, angustias, miedos, fobias, tristeza, preocupación, frustraciones, etc. Estos estados de ánimo hacen que la mente no reaccione de la forma correcta, y se produce una modificación en el funcionamiento de todos los sistemas, provocando al principio una ligera molestia, dolor, inflamación y luego un padecimiento real en el cuerpo físico. Cuando los seres humanos, en lugar de conocerse a sí mismos, se la pasan comparándose con los demás, se ocasionan inconformidades y vacíos, lo que hace que actúen como robots de la sociedad o de las circunstancias.

La energía biomagnética: invisible para el ojo humano, pero que actualmente gracias a los avances de la tecnología científica, ya se puede detectar con dispositivos electrónicos. En esta área se trabaja desde los centros vitales de energía, llamados “Chakras”, abriendo y retirando la basura acumulada y colmando de energía positiva todos los átomos del cuerpo etérico, desbloqueando todos los canales por donde fluye la energía vital llamada “Ki”, y de esta forma se logra que todas las moléculas tengan una vibración y recobren el balance de Polaridad. Los seres humanos también funcionamos con dos polos de energía vital. El positivo (Yang) y el negativo (Yin), se debe buscar el equilibrio de estas dos fuerzas.

Al tratar en conjunto las tres áreas anteriores, fomentamos el proceso de curación para que sea más completo. Se orienta a la persona para que retire y elimine los antiguos patrones de conducta, los hábitos nocivos de actitud y los bloqueos emocionales y a reprogramar su mente hacia objetivos positivos. Una persona feliz es una persona sana, no puede entrar en disarmonía ni en disbalance, no hay estancamientos, solo hay que estar dispuesto a trabajar con paciencia, disciplina y esforzarse hacia un objetivo noble y una meta firme de bienestar y tranquilidad.

La (MHI) no es nada nuevo, de hecho era utilizado desde los tiempos antiguos, lo que se está haciendo ahora es rescatar toda esa sabiduría que por mucho tiempo estuvo guardada y adaptarla a los tiempos que corren.

El abrir nuestra mente a otros campos de estudio nos permite avanzar junto con la ciencia, al mismo tiempo nos expande nuestra conciencia para ver desde distintos puntos de vista todo lo que nos rodea.

Estamos entrando en una nueva era, en donde las mentes tienen la solución, pueden hacer el cambio, y solo se requiere el deseo de dar y compartir con muy poco esfuerzo, para llegar a las futuras generaciones la ilusión de vivir una realidad en un universo lleno de armonía entre los seres humanos. Sanando las emociones, sanamos el cuerpo.

La medicina convencional, se ha especializado a lo largo de los siglos en curar, sobre todo curar de manera química y mecánica, obteniendo resultados excelentes, pero no debemos olvidar, que muchas otras terapias y formas de medicina se basan en prevenir y fortalecer el cuerpo para que enferme lo menos posible y sobre todo, averiguando qué provoca esa enfermedad para curar el problema desde su raíz.

Es cierto que existen especialistas que nos pueden realizar pruebas y análisis para conocer las causas de nuestro mal, pero quizá por saturación, por tradición, porque así lo demandamos los enfermos, o por comodidad,  la solución en muchos casos, vuelve a ser curar los síntomas, aliviar los dolores sin profundizar para averiguar qué produce ese mal.

La (MHI) ofrece una alternativa a este modo de tratar las enfermedades, fijando su interés en las causas reales del malestar, no solo en los síntomas, centrándose también en la relación entre nuestra energía vital y nuestra forma de vida y el malestar. Esta forma alternativa de entender la salud y nuestro cuerpo, nos muestra que es posible prevenir, mantener un equilibrio en nuestro cuerpo y nuestra mente que nos ayudará a estar fuertes, hará que nuestros órganos respondan correctamente podrá prevenir o incluso evitar cualquier enfermedad.

La eficacia de estas terapias estará inevitablemente ligada a la profesionalidad del especialista, a su experiencia y responsabilidad. Sentirse cómodo y seguro es una parte imprescindible para obtener buenos resultados en cualquier técnica.

“La Medicina del futuro es Ciencia + Espiritualidad”